Chile 21 propone subir Primera Categoría al 20%

PROPUESTA DE REFORMA TRIBUTARIA DE LA FUNDACIÓN CHILE 21

1. Introducción: ¿Por qué Chile requiere una reforma tributaria?
Se requiere un mayor gasto público. En efecto,
a. La educación es una catástrofe. Se puede avanzar mucho con esfuerzos de gestión pero es inevitable un aumento sustancial del gasto. Lo que el país gasta en este ámbito no se compara con lo que gastan los países desarrollados y emergentes.
b. La calidad de la salud está por debajo de lo que los chilenos se merecen. El informe MINSAL – Banco Mundial es categórico. Baste señalar que falta un 40% de los especialistas en el sistema público. La decisión de sustituir inversión pública en hospitales y equipos por compra al sector privado está aumentando el déficit en el sector.
c. En el ámbito productivo hace ya algunos años que la productividad general de factores tiende al estancamiento. El gasto en investigación y desarrollo no se condice con los requerimientos para avanzar hacia el desarrollo. La investigación en las universidades es precaria. Todo ello está a la base de la caída del ritmo de crecimiento promedio de la economía en los últimos años bajo la Concertación. Esto es una conclusión clara de diversos informes internacionales.
El país ha dejado en evidencia por múltiples vías que la desigualdad que impera resulta intolerable. Por tanto, la equidad debe ser incorporada como criterio central del debate tributario.
Es necesario ampliar el marco de referencia de la discusión tributaria. La eficiencia de las medidas y su impacto en la inversión y la eficacia de la recaudación son importantes. No obstante, son también relevantes las consideraciones desde el punto de vista de la equidad.
Es en consecuencia indispensable considerar los siguientes aspectos.
Nuestra estructura tributaria es muy regresiva. La incidencia del IVA en el total de los ingresos tributarios fue del 45,1% en 2008 (la incidencia había sido del 48,4% en 2002 y cayó al 40.3% en 2010). Todos estos niveles están muy por encima del promedio de los países de la OECD, que en 2007 fue de 17,9%.
La distribución primaria del ingreso en Chile es de las más inequitativas de América Latina. La región es por su parte la más inequitativa del mundo. El sistema tributario es el mecanismo por excelencia para mejorar esta situación. Paul Krugman, premio nobel de economía en el 2008, ha documentado esta afirmación para el caso de EEUU. En efecto, en su libro “The conscience of a liberal”, contrasta la mayor igualdad que existió en la postguerra frente a la desigualdad que caracterizó al país en los 20 y 30 previo al “New Deal” y que volvió a caracterizar a dicho país luego de las reformas de Reagan. El tema clave para explicar estas diferencias son dos: desde el “New Deal” los ricos empezaron a pagar impuestos y los trabajadores dispusieron de organizaciones sindicales para defender sus ingresos.
En Chile, la estructura tributaria y la debilidad del movimiento sindical, contribuyen de manera muy importante a explicar la alta concentración del ingreso en un puñado de familias y la alta desigualdad en la distribución del ingreso entre los quintiles de la población.
La carga tributaria en Chile (definida como el total de la recaudación tributaria, incluidos todos los impuestos a la minería y la seguridad social, como porcentaje del producto interno bruto) fue 24,4% en 2007. Ella está muy por debajo de la mediana de los países de la OCDE, que fue de 36,2%, y dentro de ellos casi al mismo nivel que Corea (26,5%) y sólo por encima de México (18%). Por el contrario, Dinamarca y Suecia tienen porcentajes superiores al 48%, mientras que Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Italia y Noruega exceden el 40%; el porcentaje de los Estados Unidos fue de 28%.
Ello se debe en parte a que el financiamiento de los servicios de seguridad social y de salud en Chile se realiza básicamente a través de los ingresos de las personas del sector privado, mientras que en muchos países de la OCDE son financiados principalmente con recursos públicos. Esto, sin embargo, no cambia el hecho de que la carga en Chile está por debajo de las de la OCDE; el incluir las contribuciones privadas a la seguridad social agregaría solamente un 3,5% a la carga tributaria.
La tasa del impuesto a la empresas en Chile (17%) está también muy por detrás de la mediana de la OCDE (28%). Australia, Bélgica, España, Francia, Holanda, Italia, Japón, Luxemburgo, Nueva Zelanda y el Reino Unido tienen tasas máximas de 30% o superiores, y la tasa de Estados Unidos es de 35%. Cabe señalar, sin embargo, que en muchos países desarrollados, la tributación es un instrumento, a veces nacional y otras veces estadual, para incentivar la localización de empresas en determinados lugares. En tal sentido, la tasas tributarias indicadas, puede variar de acuerdo con los objetivo de política industrial.
Finalmente, el tamaño del Estado en Chile, medido en términos del gasto del gobierno general como porcentaje del PIB, también está muy por debajo de los niveles de la OCDE. El nivel fue de 20,5% en 2007, comparado con el 46,05% del área euro de la OCDE. Ese año Francia y Suecia tuvieron niveles de gasto del Estado superiores al 50% del PIB, y la mayoría de los demás países tuvieron niveles iguales o superiores al 40%. Estados Unidos tuvo un gasto del gobierno igual al 36,7% de su PIB.

2. Una propuesta para abordar temas urgentes.
a. Los requerimientos inmediatos del país.

b. La propuesta.

Un objetivo concreto: Recaudar US$ 4500 millones anuales.
Una propuesta específica: aumentar el impuesto de primera categoría del 17% al 25% (bajo el supuesto que cada punto adicional implica una mayor recaudación de US$ 550 millones.

c. Consideraciones respecto del impacto macroeconómico.
Recaudación tendría impacto neutro pues todo lo recaudado se asigna a gasto corriente o inversión. La propuesta contribuye además a disminuir la presión sobre el tipo de cambio que genera el descalce que se viene produciendo entre los gastos en pesos del fisco y sus ingresos en dólares.
Desde el punto de vista fiscal, la propuesta de nuevos gastos es de naturaleza permanente y por tanto deben ser financiados con ingresos públicos permanentes.

3. La propuesta de reforma tributaria de Renovación Nacional.

Cabe señalar que saludamos que Renovación Nacional haya anunciado su disposición a analizar una reforma tributaria. Coincidimos con su propuesta de aumentar el porcentaje de impuesto de primera categoría que se aplica sobre las utilidades de las empresas y con la necesidad de reevaluar la tasa del IVA en funciones de otras variables y la recaudación total.
Lamentablemente, la propuesta de Renovación Nacional introduce proposiciones que generarán una reducción de la carga tributaria en los pocos ámbitos progresivos que mantiene la actual legislación tributaria y que favorece a los grupos de mayores ingresos.
Particularmente regresivas aparecen las siguientes propuestas:
• sistema de tributación familiar o conjunta que permita redistribuir la carga tributaria entre familias de distintos niveles de ingresos per cápita.
• reducir o reemplazar progresivamente el impuesto territorial (Contribuciones), pues “es uno de los pocos impuestos sobre patrimonio y no sobre ingreso que existen en Chile”.
• Avanzar hacia la eliminación de los impuestos a los actos Jurídicos (Timbres y estampillas).
• Evaluar la posibilidad de que las personas naturales deduzcan del impuesto a la renta los gastos en educación de sus hijos.
• Eliminar el impuesto a las ganancias de capital de los fondos de AFP de los cotizantes.
Queda claro que disminuye la carga tributaria del 10% más rico del país y no favorece a las clases medias.

4. Un programa tributario para el país.

La propuesta que presentamos al país responde a necesidades urgentes. Refleja la voluntad de abordar los temas que está planteando la población asegurando la mantención de los equilibrios macroeconómicos. No obstante, no agota ni mucho menos la necesidad de avanzar en proveer un financiamiento estable a un incremento permanente del gasto público, condición de un país que prioriza avanzar hacia una mayor igualdad de resultados.
Como se señalaba más arriba, nos parece crucial incorporar en el debate tributario junto a la discusión sobre eficiencia los objetivos de aumentar sustantivamente la recaudación tributaria y la equidad del sistema. Nos parece insuficiente la búsqueda de la equidad por el lado del gasto social. La insuficiencia de limitar la búsqueda de una mayor equidad sólo por vía del gasto ha contribuido decisivamente a consolidar la gran desigualdad que afecta al país.
Entre los criterios claves a considerar en una reforma tributaria destacan los siguientes:
a) El pago que realizan las personas naturales es un hecho cierto e irreversible. El pago de las empresas, es por el contrario un adelanto al pago de las personas y además puede ser revertido si en el año siguiente la empresa sufre pérdidas. Esta política incentiva la elusión y evasión tributaria.
b) El sistema tributario nacional presenta niveles extremadamente bajos que explican la desigualdad existente. Sin embargo, presenta también problemas de estructura: excesiva peso de los impuestos indirectos, baja contribución del impuesto a la renta, incapacidad para captar las rentas provenientes de los recursos naturales.
c) La progresividad del sistema tributario es esencial en la consolidación de una sociedad solidaria y cohesionada.
d) Concentrar la carga tributaria en el reducido grupo de empresas que obtiene las mayores utilidades, reduciendo la carga que pesa sobre las pequeñas y medianas empresas, generando así estímulos para que se incorporen al desarrollo de la productividad que requiere la economía nacional.
En tal sentido, las principales propuestas aparecen en el cuadro siguiente:

5. Estimaciones de recaudación anual.
El programa de reforma tributaria (incluyendo la recaudación que genera la reforma de corto plazo) permitiría una recaudación total anual adicional neta que se estima en una cifra en torno a la US$ 8000 millones.

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