Abogado deberá tributar por $ 500 millones de estafa

Indagación de la Fiscalía Centro Norte:
Cuatro años en libertad vigilada para abogado que estafó a cliente

Pedro Toledo Barrera devolverá poco más del 50% de los $1.080 millones con que defraudó a un octogenario empresario.

DAVID MUÑOZ

Cuatro años de libertad vigilada y el pago de una multa de 1 UTM (37.163 pesos). Esa es la pena que cumplirá el abogado Pedro Toledo Barrera luego de ser condenado por estafar a uno de sus clientes, un octogenario empresario metalúrgico, en $1.080 millones, correspondientes al supuesto pago para el desistimiento de una demanda de paternidad presentada en su contra en La Ligua.

Ayer, el juez Fredy Cubillos dio curso al juicio abreviado al que se llegó gracias a la confesión del imputado, quien reconoció haber ejecutado íntegramente la estafa, pese a que al inicio de la indagatoria alegaba su inocencia.

Toledo fue condenado además a dos penas de 61 días por el delito de cohecho, es decir, haber ofrecido dinero a dos abogados de la Corporación de Asistencia Judicial de La Ligua, lugar donde se tramitaba la demanda de su cliente.

De esta forma, el profesional seguirá ejerciendo. Sólo estará inhabilitado para cargos u oficios públicos por el tiempo de las condenas por cohecho.

El fallo incluyó un acuerdo extrajudicial al que llegó la defensa de Toledo, con Gabriel Rubilar, el abogado de su ex cliente, quien aceptó la devolución en propiedades y dinero de poco más del 50% de lo defraudado.

El imputado entregó un terreno adquirido en Vitacura y un lujoso departamento en Reñaca, además de un vehículo Mercedes Benz. También deberá pagar en agosto próximo la suma de $10 millones, como parte de la restitución.

El resto de los dineros, según el fiscal Víctor Vidal, fue gastado por el imputado y no hay forma de recuperarlo.

La demanda

La historia tiene la génesis en una demanda de paternidad presentada en contra del empresario a fines de 2006 en los Tribunales de Familia de La Ligua por parte de una mujer de 60 años, Rosa Rojas Ahumada, quien decía ser su hija.

Este hecho complicó a la víctima, quien le pidió ayuda a Toledo, un conocido abogado de la familia. El profesional inició de inmediato las gestiones con los representantes de la mujer -los dos abogados de la corporación- para ofrecerles un acuerdo económico.

Pedro Toledo sabía que su cliente pagaría lo que fuese necesario. Por ello, le informó que la negociación fluctuaba entre los $2 mil y $4 mil millones, pero que él, como buen negociador, había obtenido un acuerdo por $1.200 millones.

Ante esto, el cliente no dudó en confiar en su abogado y le entregó un vale vista por $1.080 millones. También le pagó $40 millones por concepto de honorarios.

Según la acusación del Ministerio Público, en realidad el acuerdo fue logrado por $100 millones, lo que quedó plasmado en una audiencia en el Tribunal de Familia y en que se le entregó un vale vista a la demandante.

En concreto, Toledo depositó el vale vista entregado por su cliente por $1.080 millones en la cuenta de la casa de cambio Inter S.A., para posteriormente cobrar el dinero en cheques viajeros.

Estos instrumentos fueron utilizados indiscriminadamente por Toledo, gracias a lo cual logró adquirir las propiedades que devolverá como parte del acuerdo con la víctima.

Incluso, varios de ellos fueron guardados en una caja de seguridad que posee en el Banco Santander Santiago. Ayer trascendió que la fiscalía no perseverará en la imputación.

Testigos falsos

Ayer el imputado no quiso referirse al tema. Incluso, consultado sobre la confesión del delito, declinó hacer declaraciones.

De esta forma, la causa por la estafa al empresario queda cerrada. Pero el fiscal Vidal sigue indagando un posible delito de obstrucción a la investigación, pues Toledo había presentado tres testigos que entregaron falsos testimonios ante el Ministerio Público.

PERDIDOS

LA VÍCTIMA aceptó que cerca de $500 millones no hayan aparecido ni hayan sido devueltos por Toledo.

El Mercurio, 5 de febrero de 2009.

Nota: considerando que los hechos ocurrieron en 2006 y 2007, los montos apropiados debieron ser declarados en el formulario 22, en el impuesto global complementario de abril de 2007 o abril de 2008. La tasa máxima de este impuesto es de un 40 %.

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