JORRATT ELIMINARÍA SISTEMA PARCIALMENTE INTEGRADO

Michel Jorratt Ex Director SII

Michel Jorratt
Ex Director SII

– Si no se toca el monto a recaudar ni el espíritu distributivo, ¿qué se puede tocar?

– En términos de tasas, el ministro dijo que no las modificaría. Yo entiendo que él ahí trata de proteger la recaudación y, a lo mejor, el efecto redistributivo. Pero yo tampoco me cierro a modificar tasas en la medida que se mantenga la recaudación y el efecto redistributivo. Hay ciertas modificaciones de tasas que uno podría hacer que tengan un fin de mayor simplificación.

– ¿Como por ejemplo?

– En el sistema atribuido, uno perfectamente puede subir la tasa de Primera Categoría para igualarla con la marginal máxima. Como es un sistema atribuido, desde el punto de vista de la recaudación tiene un impacto neutro. Se podría incluso subir a 35% la tasa para efectos de igualar y eso podría significar simplificar el sistema y no tiene mayor impacto en la carga tributaria de las personas.

La propuesta original del sistema atribuido, incluso antes del envío del proyecto de ley, era un sistema donde la tasa de la empresa era igual a la tasa marginal de las personas, que es un 35%. Ese modelo tenía impactos relevantes en términos de simplicidad, los que después se perdieron.

Si esas dos tasas son iguales, no existiría este problema tan debatido de que alguien tuviese que pagar impuestos por una renta no percibida, porque en un sistema con tasas igualadas el impuesto ya se cumplió a nivel de la empresa y a nivel de la persona -o dueño de la empresa- lo único que hay es una eventual devolución de impuestos. Hago hincapié en que esta era la idea original del sistema atribuido.

– ¿Qué hay detrás de esta ventana que abre el ministro Valdés? Se ha dicho que hay mucha presión del empresariado ante el complicado momento económico…

– Es difícil saberlo, pero yo no creo que el ministro esté cediendo a presiones por bajar la carga tributaria, porque él mismo puso como condición que no se muevan las tasas. Entonces, pienso más bien que él quiere tener la posibilidad de simplificar algunas cuestiones que pueden haber quedado un poco enredadas y que por la vía administrativa no es posible hacerlo.

Aparte de la interacción de los sistemas, ¿qué otras cosas quedaron enredadas en la reforma?

– Además de la coexistencia de los regímenes, que de por sí es algo muy complejo, yo nunca fui partidario de incorporar dentro de la renta atribuida una serie de registros que se introdujeron, alrededor de siete u ocho.

Muchos dijeron que esto era como tener varios FUT. Esa afirmación me parece una exageración, pero también creo que esos registros no son necesarios, encuentro que están de más. Yo lo manifesté en su minuto, ya que eran complicados y no aportaban mucho. La idea de fondo de esos registros es que se pueda determinar cuándo una empresa está distribuyendo cantidades superiores a la utilidad tributaria que pagó Primera Categoría. Y en la medida que ese exceso no se explique por rentas exentas o diferencias temporales de las reglas contables, en el fondo se asume que ahí hay evasión.

– O sea, ¿parte de la mala fe del contribuyente?

– Puede ser. Pero el punto es que no tiene mucho sentido porque nadie en su sano juicio va a evadir para, posteriormente, revelar esa evasión en una planilla. Yo siempre creí que no era necesario establecer esos registros. Además, uno lee el articulado y la verdad es que cuesta mucho entenderlo.

– ¿El ministro debería abrirse a modificar legalmente este tema?

– Yo de frentón lo haría. El sistema de renta atribuida originalmente era tan sencillo como tomar la utilidad declarada por la empresa y asignársela a los dueños de la empresa. Nada más que eso.

– ¿Qué otro tema quedó desordenado en la bajada más técnica?

– Yo entiendo que hay cosas que puedo decir y que nunca se harán porque son cambios muy radicales, pero creo que los dos regímenes es una complicación muy grande y, por lo tanto, si pudiera modificar la reforma a mi gusto, eliminaría el régimen semi integrado.

¿Por qué? El régimen semi integrado está pensado para los grandes empresarios, para quienes pagar de frentón un 35% era mucho. Lo que busca es que en la medida que no se distribuyan utilidades, se pague sólo el 27%. Ahora, si uno hace los cálculos, uno se da cuenta de que un empresario que retira el 20%, está pagando más o menos 32% en promedio.

Si hago otro ejercicio y suponemos que un gran empresario paga el 27% por la utilidad que ganó este año y esa misma utilidad la retira en 20 años más: en valor presente, eso también es en torno a 32%. Entonces, ¿por qué no pensar ahora en eliminar el semi integrado y derechamente dejar un sistema atribuido con una tasa del 32%? El semi integrado lo que busca es que finalmente los empresarios paguen en torno al 32%.

Ahora, eso no le gustaría a muchos parlamentarios probablemente porque sería bajar la tasa marginal máxima del 35%. Ahí, tengo otra alternativa: dejemos sólo el sistema atribuido con una tasa del 30% para las empresas y 30% como máxima marginal del Global Complementario, y además introduzcamos un impuesto adicional de 5% sobre las rentas percibidas que excedan 120 UTA. Así, se mantiene el 35% y no tendría un efecto negativo en recaudación y también se cumple el objetivo del semi integrado de que los empresarios no tengan que pagar de inmediato un 35%.

– Pero los empresarios y otros expertos proponen lo opuesto: eliminar renta atribuida y dejar sólo integración parcial, incluso adelantando el incremento de la tasa a 27%.

– Yo no veo tanta complejidad en la renta atribuida, sobre todo si uno iguala las tasas. No me parece factible dejar sólo integración parcial porque eso sería pésimo para las PYME. Ahí uno diría “ustedes parten, sea cual sea su nivel de ingreso, pagando como base el 35% del 27%”.

Como en el semi integrado hay una parte del crédito que no se puede recuperar, eso se transforma en un impuesto mínimo. Imagínate un pequeño empresario cuya utilidad hoy está bajo el tramo exento y que igual deberá pagar ese impuesto mínimo.

– ¿Qué otro tema lo inquieta dentro de la reforma?

– No diría que es un error, pero en el régimen del 14 ter me he ido dando cuenta que en el ánimo de mejorarlo en términos de favorecer la liquidez de las empresas, el sistema perdió en parte su simplicidad.

Me he enterado que al hacerse en base a caja, eso lleva a que se requieran una serie de registros que antes no eran necesarios. Lamentablemente en el 14 ter, por resolver estos temas de liquidez de las empresas, se terminó complicando algo. Me han comentado que nuestras instrucciones en el SII llevan a que sea necesario pedir unos registros que lo hacen más complejo.

– ¿Este punto debería ser objeto de cambio legal?

– Sí, podría ser susceptible de simplificarse.

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Fuente: Diario Financiero (extracto). 10 de julio de 2015. Por Sebastián Valdenegro.

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